El cuerpo constituye uno de los ejes centrales de esta obra, introduciendo la noción de tránsito como una política de desorganización de la identidad y de la propia estructura humano-tecnológica. La performance se desarrolla mediante un sistema de interfaces compuesto por teléfonos móviles y proyecciones audiovisuales en vivo que median continuamente la relación entre los cuerpos. La propuesta desplaza la experiencia hacia un entramado de registros, transmisiones y ampliaciones de la imagen, donde cada gesto es simultáneamente ejecutado, capturado, observado y proyectado. Asimismo, determinados elementos visuales activan distintos ambientes sonoros construidos a partir de una base de sonidos corporales, estableciendo una relación dinámica entre imagen y sonido que intensifica la experiencia inmersiva. A través de la fragmentación, la recontextualización y la superposición de capas visuales, el cuerpo deja de presentarse como una unidad estable. En este sentido, la interfaz opera como una condición relacional que reorganiza la experiencia corporal, produciendo identidades móviles, múltiples y en permanente transformación. Co-dirección y performers: Katya Noriega y Lauro Bande. Software: Isadora.